¿Cubres tu cabeza al dormir?

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Ciertamente el ser humano se encuentra plagado de hábitos, cuya práctica–en algunos casos-  operan en detrimento de la salud. Dormir con la cabeza cubierta por las sábanas es uno de ellos, pues la concentración de dióxido de carbono (producto de la respiración), causa daño a nuestro cerebro. De allí que la revista Pediatrics revelara un estudio realizado en 2008, en el que se demostró que 25% de los bebés fallecidos por muerte súbita se encontraban con la cabeza cubierta por las sábanas.

El cerebro es uno de los órganos más importantes del cuerpo humano. De éste, se desprenden funciones como el control del movimiento, el proceso de la información sensorial, sentimientos y comportamientos. Además de intervenir de manera importante en las funciones homeostáticas del organismo, tales como la temperatura, latidos del corazón y presión arterial.

Sin embargo, no solo cubrir la cabeza con las sábanas puede dañarlo; pues el listado de las malas costumbres a la que sometemos este órgano asciende a 10. Una de las más frecuentes es sin duda alguna el saltarnos la comida más importante del día (desayuno), ya que negamos proteínas y azúcares, necesarios para su óptimo funcionamiento.

Caso contrario; también el comer en exceso causaría graves daños, pues según otro estudio de mismo año publicado en la revista Cell, concluyó que “comer de más ´enloquece al cerebro´ al activar senderos del sistema inmunitario generalmente dormidos, lo que hace que las células inmunitarias ataquen a invasores que no están allí”.

Fumar o permanecer por más de una hora expuesto al humo del cigarro, tiene efectos dañinos en la “vascularización del sistema nervioso central”. Por otra parte, exigir al cerebro cuando no están las condiciones de salud, suele ser perjudicial ya que a largo plazo se disminuye su eficacia.

La soledad también incrementa su deterioro (sobre todo en personas mayores), en el entendido que la corteza prefrontal aumenta de acuerdo al incremento de nuestras amistades. Otros factores importantes como la falta de ejercicio físico, poco descanso, estrés y explosiones frecuentes de ira,operan en el endurecimiento de las arterias cerebrales, así como en una disminución en la producción de las células que componen la mielina.

De manera que, así como nos preocupamos por nuestro aspecto interior, debemos hacerlo aún más por nuestros órganos internos, pues de ellos dependen el buen funcionamiento del organismo.

Redacción: Tatiana Pérez, periodista

Con información de http://omicrono.elespanol.com/2014/04/habitos-cotidianos-que-danan-el-cerebro/