Este es el peor de los azúcares que tomas sin darte cuenta

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Si tuviera que decir qué resulta más perjudicial para el organismo entre una golosina y una pieza de fruta, posiblemente atacaría sin dudar al caramelo por la gran cantidad de azúcar que asume en su composición. Sin embargo, un nuevo estudio publicado por la revista PNAS ha desvelado que la fructosa puede incrementar el deseo de ingerir comidas altamente calóricas. Así, si usted apuesta por comerse la golosina, estará aportando al organismo grandes dosis de glucosa pero no tendrá tantas ganas de comerse después una hamburguesa (por ejemplo) como si se come la fruta.

Estos han sido los resultados del estudio realizado por la citada publicación, que ha puesto bajo la lupa los análisis de 24 personas a las que, en días diferentes, les proporcionaban una bebida endulzada con fructosa y otra edulcorada con glucosa. Las deducciones han mostrado que los participantes que bebían fructosa mostraban más predisposición al deseo de comida calórica visualizando fotografías de este tipo de alimentos. El estudio fue más allá poniendo a estos voluntarios a prueba dándoles a elegir entre comer ‘fast-food’ en el momento o una recompensa económica posterior. Sorprendentemente, varios de ellos eligieron las calorías y renunciaron al dinero.

Los escáneres neuronales de los participantes que tomaron fructosa mostraban más actividad en el córtex orbitofrontral y visual de su cerebro –dos áreas relacionadas con los mecanismos de recompensa del organismo– que los que bebieron glucosa. “Los hallazgos sugieren que la ingesta de fructosa en relación con la glucosa producen más actividad cerebral en regiones involucradas con la atención y el mecanismo de recompensa, lo que puede promover una conducta alimentaria determinada”, afirman los autores del estudio. De esta manera se podría deducir que la fructosa tiene menos mecanismos supresores del apetito en comparación con la glucosa.

Efectos ‘nocivos’ para la salud

Aunque la investigación se ha basado en un grupo de personas muy reducido y sus conclusiones siguen estudiándose, no sería la primera vez que la ciencia vincula la fructosa con efectos nocivos para la salud. Un estudio previo publicado este año por Mayo Clinic Proceedings ya mostró que la fructosa, comparada con otros tipos de azúcares y edulcorantes, estaba relacionada con un empeoramiento de los niveles de insulina y tolerancia a la glucosa (que podría desembocar en diabetes) y con un tipo de almacenamiento de grasa perjudicial.

¿Significa esto que hay que dejar de comer fruta? No, de ninguna manera. Así lo afirma para el New York Times la doctora Kathleen A. Page, de la Keck Scholl of Medicine de la Universidad de California del Sur. “La fruta tiene una cantidad de azúcar relativamente baja comparada con comidas procesadas y refrescos”, recuerda.

Fuente: http://www.elconfidencial.com/