¿Por qué es importante donar sangre?

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La sangre no solo es un fluido que corre por nuestro cuerpo, es el regalo más valioso que podemos ofrecer a otra persona: “El regalo de la vida”. La donación de sangre es un acto sencillo, seguro, nada doloroso.

¿Sabías que la decisión de donar un poco de tu sangre puede salvar una vida?, No solo puedes llegar a salvar una vida sino varias si la sangre se separa por componentes (glóbulos rojos, plaquetas y plasma), que luego de tu donación, más tarde pueden ser utilizados individualmente para pacientes con enfermedades específicas.

Otro dato importante que debes sabes es que cuando tu cuerpo detecta que estás donando, inmediatamente pone en marcha un complejo y milagroso mecanismo que fabrica sangre nueva, sin aditivos, en pocas palabras “regeneras tu propia sangre”.

¿Quién puede necesitar tu sangre?

Principalmente las mujeres con complicaciones obstétricas, embarazos ectópicos, hemorragias antes, durante o después del parto que no solo sus vidas corren riesgo si tienen una importante pérdida de sangre, sino también la pequeña vida que llevan dentro de ellas. Asimismo, necesitan un poco de tu sangre los niños con anemia grave que en muchos casos es causada por enfermedades como el paludismo o la malnutrición.

Las personas que sufren traumatismos graves producto de algún tipo de accidente en la mayoría de los casos no necesitan la ayuda de un donante sino de muchos, así que su vida también puede estar en tus manos y no solo la de quienes sufren accidentes sino las de quienes requieren intervenciones quirúrgicas que por alguna complicación sufren hemorragias, ellos también la necesitan.

Para garantizar la seguridad transfusional y disminuir el riesgo de transmisión viral, todos los productos sanguíneos, antes de ser distribuidos para su transfusión a los enfermos o accidentados, pasan por unos exámenenes sistemáticos y rigurosos: Control de la tensión, determinación del grupo sanguíneo, detección de anticuerpos irregulares, detección de sífilis, detección del virus HIV (SIDA), detección de hepatitis B y C, detección de otros anticuerpos y detección de anemias.

Los requisitos para donar sangre son mínimos: Estar sano y sentirse bien, tener entre 18 y 60 años, pesar más de 50 kilogramos, no haber tenido gripe, catarro, faringitis o diarrea en los últimos 7 días, no estar en ayunas y no tener conductas de riesgo que faciliten el contagio de Hepatitis o VIH (promiscuidad, drogadicción, prisión, etc.).

No pueden donar quienes hayan sufrido de hepatitis después de cumplidos los 10 años, los trabajadores sexuales, las personas que consumen o han consumido drogas, las personas portadoras del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) o aquellas que creen necesitar una prueba para saberlo, las personas portadoras del Virus de Hepatitis B o C o aquellas que creen necesitar una prueba para saberlo, las personas que han tenido contacto sexual con trabajadores sexuales en el último año, las personas que han tenido contacto sexual con más de 2 personas diferentes en el último año, sean parejas fijas o casuales, las personas que han tenido contacto sexual con una persona portadora de VIH en el último año, las personas que han tenido contacto sexual con una persona que ha usado drogas en el último año, hombres que tengan sexo con hombres.

Tras la donación, debemos recuperar rápidamente la parte líquida de la sangre. Esto se recupera fácilmente ingiriendo una buena cantidad de líquidos (agua o jugos), aproximadamente en las 2 horas siguientes a la donación.

La parte celular (glóbulos rojos, plaquetas, etc) que dejamos en la donación se irá recuperando gradualmente a lo largo de unas semanas.

En las 2 horas posteriores a la donación se debe evitar fumar, ingerir bebidas alcohólicas y realizar actividades fatigantes o peligrosas (larga conducción de vehículos, trabajos pesados). También se debe evitar, en las horas posteriores a la donación, coger pesos con el brazo del que se ha extraído la sangre con el fin de impedir la posible aparición de un hematoma.

Existe una necesidad constante de donaciones regulares, ya que la sangre sólo se puede conservar durante un tiempo limitado y luego deja de ser utilizable. Las donaciones regulares de sangre por un número suficiente de personas sanas son imprescindibles para garantizar la disponibilidad de sangre segura en el momento y el lugar en que se precise.

Es importante destacar que la donación de sangre no incide negativamente sobre la salud de las personas, ni las debilita, siempre que el médico compruebe el buen estado de salud del donante antes de la donación.