“Fue la primera patria que tuve”: Con estas sentidas palabras Leonardo Padrón anunció la muerte de su madre

"La muerte siempre es una noticia que quema", manifestó Leonardo Padrón al agradecerle a su madre, en primer lugar, el haberle otorgado la vida

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El escritor venezolano, Leonardo Padrón, anunció la muerte de su madre, Elba Bastardo, con sentido mensaje en sus redes sociales. “Hoy me toca escribirle el adiós a mi mamá”, fueron las primeras 33 letras que soltó para honrar a quien en vida fue “la primera patria que tuve”.

“La muerte siempre es una noticia que quema”, manifestó Padrón al agradecerle a su madre, en primer lugar, el haberle otorgado la vida. “Le agradezco tanta vigilia, tanta devoción. A fin de cuentas, fui su único hijo”, dijo.

El esfuerzo de su progenitora por guiarlo en cada eslabón alcanzado, lo describió así:  “Admiré su manera de lidiar con las paredes demasiado altas. Su temple de mujer en soledad. Me dibujó el camino con un esmero sobrenatural”.

Además del amor que le entregó, “sin tregua”, Leonardo Padrón siempre admiró su capacidad para hacer el bien y dar lo mejor de sí a sus semejantes. “Mi gratitud no tiene alfabeto que la nombre en toda su dimensión”, precisó.

A Elba Bastardo, aclaró el conmovido hijo: “no le gustaban las fotos”; luego puntualizó: “prefería los abrazos. Pero hoy asomo esta imagen (post en IG) donde triunfa, tan dulce y puntual, su sonrisa”.

Lamentó ser otro venezolano que se suma a las estadísticas de los que no han podido regresar a despedir a sus muertos, pues “los mastines del dictador se lo impiden”.  En este sentido, recordó que “el afuera es también una cárcel.  Y eso lo saben los depredadores. Lo disfrutan”.

“Entonces que se imponga la memoria. Toca invocar los recuerdos de una vida entera. Toca agradecer tanta entrega. Tanto cuidarme de ese sobresalto que es la existencia.
Te amo, mami. Esta vez soy yo el que te dice “Dios te bendiga”, concluyó Padrón.

 

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Hoy me toca escribirle el adiós a mi mamá. Y se me atascan las palabras. Se me rompen. No me sirven de mucho. La muerte siempre es una noticia que quema. Se llamaba Elba Bastardo. Y fue la primera patria que tuve. Le agradezco la vida. Nada menos. Le agradezco tanta vigilia, tanta devoción. A fin de cuentas, fui su único hijo. Su único insomnio. Admiré su manera de lidiar con las paredes demasiado altas. Su temple de mujer en soledad. Me dibujó el camino con un esmero sobrenatural. Siempre me conmovió su oficio: Trabajo Social. Gente que se gradúa en una universidad para luego dispensar el bien a los demás. Ella me amó sin tregua. Sin reloj en el corazón. Mi gratitud no tiene alfabeto que la nombre en toda su dimensión. No le gustaban las fotos. Prefería los abrazos. Pero hoy asomo esta imagen donde triunfa, tan dulce y puntual, su sonrisa. Hoy me duele que se me vaya. Y me duele más aún no poder despedirla. Soy otro venezolano más en la estadística. Otro más que no puede enterrar a sus muertos porque los mastines del dictador se lo impiden. El afuera es también una cárcel. Y eso lo saben los depredadores. Lo disfrutan. Entonces que se imponga la memoria. Toca invocar los recuerdos de una vida entera. Toca agradecer tanta entrega. Tanto cuidarme de ese sobresalto que es la existencia. Te amo, mami. Esta vez soy yo el que te dice “Dios te bendiga”.

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