UNA HERIDA PARECIDA A UN RASGUÑO PROVOCÓ SU MUERTE: revelaciones del caso Lady Di

A casi 22 años de la muerte de Lady Di, la princesa de Gales, son muchos los misterios que se han tejido en torno a su deceso

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A casi 22 años de la muerte de Lady Di, la princesa de Gales, son muchos los misterios que se han tejido en torno a su deceso. El 31 de agosto de 1997, el mundo lloró su partida. Un accidente de tránsito en París, Francia, acabó con su vida y la de dos más: Dodi Al-Fayed, su pareja; y Henri Paul, el conductor que estaba en estado de ebriedad. Solo sobrevivió Trevor Rees-Jones, escolta de Al-Fayed.

Las investigaciones que han salido a la luz han revelado que el choque provocó la muerte de estas tres personas. Se dio en medio del acecho de los reporteros gráficos. Ahora, otro estudio, dirigido por el médico Richard Sheperd, y a petición del jefe de la policía de Londres, John Stevens, reafirma esta tesis y ofrece otros detalles.

Según Sheperd, cuyo libro titulado Unnatural Causes (Causas no naturales) sale a la venta el próximo 18 de abril; si la princesa más querida del mundo hubiese llevado el cinturón de seguridad, ella hubiera sobrevivido y las heridas serían otras. «Seguramente habría aparecido un par de días después en público con un ojo amoratado, con dificultades para respirar de alguna costilla fracturada o con un brazo en cabestrillo», dijo.

Además, en un segundo descubrimiento, detalló que la herida que sufrió la dama era pequeña, a simple vista inofensiva, pero que por dentro estaba languideciendo su existencia. «Su lesión fue tan rara que en toda mi carrera creo que no he visto otra. La de Diana fue una lesión muy pequeña, pero en el lugar erróneo», señaló.

«Anatómicamente, es algo que está escondido, en el centro del pecho. Las venas, que no tienen la misma presión que las arterias, sangran más lentamente; de hecho, tanto que cuesta identificar el problema. Y una vez identificado, es todavía más difícil de reparar», agregó el especialista.

De hecho, cuando la ambulancia arribó al lugar de la colisión, se pensó que Diana de Gales se hallaba estable, pero la realidad era otra y le quedaba poco tiempo. «La vena desgarrada sangraba lentamente e internamente en su pecho», sentenció.

Como colofón, todo indica que la princesa y sus acompañante fallecieron producto de un choque que, probablemente, se pudo haber evitado, si el conductor no hubiera estado ebrio. ¿Cosas del destino?, no se sabe. 

Redacción: esmasvida