Marcos Antonio Parra: El fiscal que abandonó su cargo en Venezuela, migró a España, y ahora es ayudante de cocina

En su país, según reseñó Efe, el profesional se desempeñó como fiscal octavo del estado Lara, especializado en materia penal entre 2000 y 2009

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fiscal Marcos Antonio Parra

Marcos Antonio Parra era fiscal en Venezuela. En 2018, empujado por la crisis, decidió abandonar su cargo, empacar maletas y, al igual que millones de venezolanos, migrar por la frontera del estado Táchira en busca de un mejor futuro para él y sus parientes.

De Cúcuta, Colombia, Parra saltó a España, específicamente a Alicante. Allí lo recibió su hermano, quien lleva dos décadas residenciado en la nación europea. Desde ese instante, el abogado sabía que su vida tomaba un giro total: comenzaría desde cero, con su esposa, tres hijos y rayando los 57 años.

En su país, según reseñó Efe, el profesional se desempeñó como fiscal octavo del estado Lara, especializado en materia penal entre 2000 y 2009, y de 2014 a 2018 fue abogado del Comité Ejecutivo de la Paz para el Estado de Lara (CEPAZ), con el propósito de defender a detenidos en protestas contra el régimen de Nicolás Maduro.

Su último cargo en su país, le valió represalias por parte de la Guardia Nacional y del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), dos elementos de seguridad que actúan como brazos represores de la dictadura.

Aunado a este asedio, Parra temía por la salud de su esposa, quien tenía un tumor en la cabeza, y frente al deterioro del sistema sanitario, sabía que debía actuar rápido. Además, su hijo menor, autista, tampoco estaba recibiendo la ayuda que requiere.

El sombrío panorama, lo hizo migrar junto a su familia en febrero de 2018. Ya en España, se acercó a la Cruz Roja para pedir asistencia en materia de asilo y, a la vez, emprendió con la institución un curso de ayudante de cocina, que incluye 80 prácticas en restaurantes, y que es cofinanciado por el Ministerio español de Trabajo y el Fondo Social Europeo.

Empezar desde cero

Este viraje en su vida, le ha costado en todos los aspectos: cultural, social, profesional y económico.  «El principio en España fue duro por el choque emocional», dijo a Efe. Es  «como si tuviera 16 o 17 años y sin saber qué hacer».

«Desde el principio, he aceptado cualquier tipo de trabajo para ganar 10 o 15 euros, aunque solo me llamaran semanalmente», explicó quien ha tenido que cuidar a ancianos y ayudar en labores de mudanza.

Parra está enfocado en estabilizarse con su familia en la nación que le abrió las puertas. Ve su etapa de ayudante de cocina como algo temporal, que le permitirá reunir el dinero necesario para convalidar su título de abogado.

«He mejorado la preparación de la carne, de los pescados, los caldos y los fondos para cualquier tipo de salsa o tapas, y especialmente nos han enseñado a eviscerar y desescamar pescados como el calamar, el chipirón, el boquerón y la sardina para prepararlos a la plancha o fritos», explicó.

La historia de Marcos Antonio Parra es solo un reflejo de los millones de rostros que han huido de una nación, otrora próspera, que ha sido sometida a la peor tragedia de su historia política y social.

Redacción: esmasvida

Datos: Efe