El tío Simón, padre del Caballo Viejo, arribaría hoy a los 91 años

Y es que aquel hombre, de estatura reservada, mirada afable y sonrisa pícara, supo sacar a la tonada de su adormecimiento y darle ese toque que le permitió estar en los escenarios más prestigiosos del mundo

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Si el destino, algo caprichoso, no se hubiese empecinado en que la partida física de Simón Díaz debía darse aquel 14 de febrero, de 2014, quizá hoy gozaríamos aun de su presencia, de su genialidad.

Pese a ello, su herencia sigue tan vigente como su nombre y el afecto con el que abrazó los hogares venezolanos, y le permitió ganarse el título del Tío Simón.

Y es que aquel hombre, de estatura reservada, mirada afable y sonrisa pícara, supo sacar a la tonada de su adormecimiento y darle ese toque que le permitió estar en los escenarios más prestigiosos del mundo, representando el folclor del llano venezolano.

Caballo Viejo es un himno, quien lo dude pecaría ante un mundo que lo ha cantado, traducido a más de 10 idiomas y adaptado a géneros que no le restan esplendor, al contrario, se lo atizan.

Mi querencia y Tonada de Luna Llena son otros dos temas, de muchos, que se enraizaron y dieron los frutos deseados por su padre, el gran Simón Díaz, ese tío de toda una nación que hoy lo recuerda con el mismo cariño de antaño.

Pero una mente tan prodigiosa, no solo brilló en la música, pese a ser su principal trinchera; también lo hizo en la animación y en el cine. Muchos, al leer estas líneas, revivirán en sus mentes programas como La Quinta de Simón, Pido la palabra, Simón cuenta y canta, Contesta por Tío Simón y El Show de Joselo.

Otros, que también lo acompañaron en su paso por la pantalla grande, recordarán cintas como Cuentos para mayores, El Reportero, La Invasión, Fiebre, La empresa perdona un momento de locura y La Bomba.

Así era nuestro tío, versátil, único en su estilo y capaz de dar todo por alzar el nombre de Venezuela a escalones inimaginables; y así lo hizo.

Su trayectoria, además de los incansables aplausos, contó con decenas de premios, entre ellos el Grammy Latino a la Trayectoría, Orden del Libertador y el Premio Nacional de la Cultura.

Y es que escribir sobre Tío Simón, es escribir sobre Venezuela, sobre aquel país libre que hoy, pese a las difíciles circunstancias que atraviesa por un régimen que lo ha herido, no deja de rememorar a uno de sus ilustres hijos, ese que hizo de la tonada un género universal y de gran valía.

Caballo Viejo, caracha.

Redacción: esmasvida

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