¿Se puede realmente adivinar el sexo del bebé?

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Conocer el sexo del bebé es una de las mayores incógnitas de los padres durante el embarazo. Todos estamos deseando tener claro si nuestro peque será niño o niña lo antes posible.

Durante años, según su experiencia, las parteras aseguran que si los partos son largos y difíciles es porque viene un niño en camino.

Esta aseveración no es 100% comprobable pero si hay algo de verdad en ella.

Según un estudio irlandés publicado en el British Medical Journal durante los años 1.997 al 2.000 se examinaron 8 mil partos en un hospital de Dublín.

Las conclusiones arrojaron que en promedio los trabajos de parto tomaban más tiempo cuando se trataba de un niño y había más complicaciones que requerían intervenciones como cesáreas.

La creencia popular reza que si una mujer embarazada tiene la barriga puntiaguda, entonces será un bebé pero si el peso está más distribuido en el medio será una niña. Esto tampoco es confiable en un 100% ya que existen variables que determinan la naturaleza de la barriga de una mujer embarazada.

Una de estas variables es el tamaño del bebé, por lo general en promedio los niños en muchos casos tienen mayor peso que las niñas al nacer que las niñas, eso tendría como consecuencia que la barriga se viera a simple vista un poco más grande pero, sin embargo, esa diferencia de peso no cambia la forma de la barriga.

Otra de las variables es la posición del feto en el vientre. Si tiene la espalda al frente, el estómago se verá más puntiagudo. Pero si la espalda está paralela con la de la madre, el abdomen se ve más aplastado.

Es un mito que la posición que el bebé adopta a medida que se desarrolla no depende de su género por lo tanto, la forma de la barriga no indica en todos los casos si se tratará de un niño o una niña.

Otro de los mitos es que si las náuseas matutinas son más fuertes, la mujer está esperando una hija lo que tampoco es comprobable ya que este fenómeno se produce porque si se trata de una niña, las madres reciben una dosis doble de hormonas femeninas, y eso hace que se sientan mal pero repetimos, solo se trata de un mito.

Debemos recordar que en su mayoría, las náuseas matutinas ocurren durante las primeras 12 semanas, cuando el embrión es muy pequeño y los niveles de hormonas relacionadas con el género son bajos.

La única forma confiable de saber cuál es el sexo de un bebé son los exámenes médicos.

Con un sencillo análisis de sangre, podremos saberlo en la séptima semana de embarazo con una certeza de entre el 95 y el 99%.

Según los estudios de un equipo de investigadores de los Institutos Nacionales de Salud (NIH), de Estados Unidos, la sangre de la madre tiene información suficiente para determinar el sexo del feto a partir de la séptima semana de embarazo.

Por otra parte, una investigación realizada en Canadá por el ginecólogo Saad Ramzi asegura que en la primera ecografía puede encontrarse un marcador que determine el sexo del bebé con un 97% de fiabilidad aunque no se vean sus genitales.

La clave está en la posición de la placenta respecto del feto. Ramzi analizó las ecografías realizadas a más de 5.376 embarazadas, de las cuales a un 22% se le practicó una ecografía transvaginal a las 6 semanas de gestación y los resultados fueron sorprendentes: Encontró que el 97,2% de los niños presentaba la placenta o las vellosidades coriónicas (tejido que colabora en la formación de la placenta) en el lado derecho del útero, mientras que el 97,5% de las niñas la tenían a la izquierda.

Más tarde, entre las semanas 18 y 20 de gestación, mediante ecografía transabdominal se confirmó el sexo de los bebés un 98-99% de los casos, ratificando lo que había observado semanas antes.