Cuidado con los efectos psicológicos del aborto

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El dolor y el sufrimiento serán mayores cuanto más avanzado sea el embarazo. Pero incluso en el primer trimestre aparece un gran sufrimiento. La mujer puede incluso acabar con una depresión. Es casi un tema vetado para la sociedad, un tabú al que muy pocas mujeres se atreven a enfrentar al hablarlo entre ellas y que afecta en el silencio a muchas.

El aborto bien sea natural o provocado, siempre representa un riesgo para el bienestar psicológico de la mujer y muchas mujeres sufren por esa causa los efectos psicológicos del mismo.

Hay que entender que un aborto no es algo que se olvide y que pasará a formar parte de quienes somos. El dolor disminuirá cuando la mujer esté preparada y nunca hay que intentar restarle importancia a lo que esta viviendo esa persona.

La decisión de llevarlo acabo es de la mujer en muchos casos en conjunto con su pareja.

Tiene consecuencias negativas y la mujer debe poder conocerlas de antemano y prepararse para ellas. Además la mujer debe estar segura de su decisión.

El embarazo es una etapa de cambios muy complejos en la mujer que en ocasiones se complican poniendo en riesgo su propia vida. Poniendo en claro esta situación debemos señalar que el aborto espontáneo es muy frecuente entre las mujeres, más de lo que se piensa. Son muchos los casos en los que el proceso de embarazo es interrumpido por si mismo o no llega a su finalización.

Este proceso no es un camino de rosas para la madre y puede traer consigo muchos efectos secundarios y puede ocasinar ciertos traumas.

Lo más recomendable es informarse con su médico lo más posible sobre el procedimiento y que se va a sentir luego de realizado.

Si el aborto es inducido entre sus consecuencias está que pueden generar inseguridades y dudas en la mujer que pueden desembocar en ansiedades y miedos.

En los abortos inducidos los cambios hormonales propios del embarazo harán la situación difícil, la naturaleza hace que la madre se sienta unida a ese feto y por ello sufra al separarse de el aunque se haya tenido o decidido tomar esa decisión. El instinto maternal en muchas mujeres es fuerte y puede haber apego al feto aunque no sea deseado y esto debe tenerse en cuenta.

Si el aborto ha sido espontáneo (no deseado, no inducido) ello también supone una preocupación (por el tema físico) para la mujer, pues puede pensar que hay problemas con su sistema reproductor, que habrá más abortos tras el primero o que no podrá quedarse embarazada de nuevo.

La mujer luego del aborto en muchos casos sentirá pena, miedo y ansiedad. También puede aparecer la culpa pues se suele pensar (aunque no sea cierto) que igual podría haber hecho algo para evitarlo, que es culpa suya porque es su cuerpo. Muchas mujeres se cierran con su dolor y deciden no hablar sobre lo que sienten y suelen aislarse. Se distancian de su familia, de sus amigos. A veces incluso pueden sentir que han fracasado o que le han fallado a su pareja e incluso al propio hijo que llevaban dentro. Aparecerá también irritabilidad.

Por lo general, entre un 30 y un 50% de las mujeres que han sufrido un aborto presentan disfunciones sexuales y puede haber casos en los que se sientan arrepentimiento, problemas de sueño y sentimientos de vacío.

Está claro que cada mujer es diferente y no todas sentirán los mismos efectos. No es lo mismo un aborto de 2 semanas que uno de 9 ó que uno de 3 meses.

Es muy importante que el aborto sea realizado en centros sanitarios preparados, se dan casos de mujeres que por vergüenza acaban en sitios menos “decentes” y ello pone en peligro sus vidas.

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Fuente: http://www.medciencia.com/